domingo, 6 de septiembre de 2026

El milagro de una mañana

Esta mañana me dispuse a iniciar mi caminata hacia el mar, pero no hacia el sur, como de costumbre, sino en dirección norte, para poder contemplar mejor el mar abierto.

Esta vez, la luz del sol estaba atrapada entre las nubes y el mar permanecía en calma. Los rayos, al abrirse paso entre ellas, se proyectaban sobre las aguas como un inmenso espejo de plata.

Embelesado ante la escena, la mirada se me perdía hacia el infinito, saboreando aquel juego de luces sobre la quietud de la playa. Mientras yo me deleitaba en la contemplación, otros caminantes pasaban a mi lado, los corredores hacían footing y algunos deportistas practicaban sus ejercicios. Hasta que una escena captó mi atención: un grupo de jóvenes jugando al voleibol.

Me cautivó contemplarlos: fuertes, musculosos, ágiles, moviéndose con gracia y energía. También ellos formaban parte de la belleza de la creación. Sus cuerpos en movimiento, sus saltos, sus voces y sus risas componían otra forma de armonía en la mañana.

Entonces pensé que, cuando uno sabe detenerse y entrar en una oración profunda, descubre que todos los sentidos han sido creados para saborear la vida y reconocer cuán hermoso es nuestro mundo y cuán admirable es el ser humano cuando crece, se despliega y disfruta de sus capacidades.

Cuando aprendemos a detener el ritmo, podemos dejar que Dios nos abrace suavemente y mecernos en su dulzura. Sin prisa, respirando profundamente, agradeciendo una visión tan exquisita, vamos tomando conciencia de que estamos religados a una realidad que nos trasciende.

No todo es casualidad, ni todo tiene por qué encontrar una explicación. No siempre descubriremos el porqué de cuanto acontece. Hay una sabiduría que no consiste en explicar, sino en contemplar; en dejar que la brisa matinal acaricie nuestro rostro y permitir que nos empape una Presencia que va más allá de aquello que la ciencia puede medir.

El silencio permite al alma adentrarse en el misterio del cosmos, de la vida y de la belleza. Hay realidades que no alcanzamos con la razón, pero que entran por los poros del alma: desde un mar plateado hasta unos jóvenes que juegan, se desafían y disfrutan de su propia fuerza. Quizá el deporte les enseñe también a luchar por otras metas, a superar dificultades y a atreverse a ir más allá de sus propios límites.

Descubro, mientras paseo, al homo ludicus que todos llevamos dentro: ese ser humano que necesita jugar, moverse, expresarse con el cuerpo y encontrarse con los demás. El ocio y el deporte forman parte de nuestra naturaleza. Necesitamos el movimiento, la relación, la celebración de la vida.

Tan hermoso es contemplar el cielo multicolor de la mañana, con sus delicados tonos pastel, como observar a esos jóvenes saltando, gritando y celebrando cada punto. Mirándolos, deseo que sus corazones lleguen a brillar algún día como esos rayos encendidos que atraviesan las nubes.

Todo es un milagro: el aire, el color, el movimiento, los cuerpos musculados, la piel tostada por el sol, las voces, la amistad. Todo cuanto contemplo me conduce a una experiencia mística, a un estado de gracia que me permite trascender la escena visible y entrar en un diálogo interior con Aquel que es fuente y origen de todo cuanto existe.

Vuelvo a mirar el horizonte, sin prisa, degustando el sabor de lo divino, respirando a Dios.

Y guardo silencio.

Después decido regresar. El espejo del mar se vuelve cada vez más brillante a medida que el sol asciende sobre las nubes. Su destello dibuja sobre las aguas un camino de luz que parece conducir hasta la playa.

Pienso entonces que cada día se nos regalan momentos como este. El ruido y la prisa nos alejan de nosotros mismos, pero basta aprender a detenerse, aunque solo sea un rato, para saborear en silencio y dejarse embriagar por la belleza.

1 comentario:

  1. Hermoso escrito. Al eerlo en verdad,me sentí,caminando,como se describe ,casi como si se dibujara, observando con gratro asombro,en verdad las Maravillas de.la Creación de Nuestro amado Dios.Tanto por lo cual ,deberíamos dar eterna Gratitud.🙏🏼

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